UNA NUEVA POLITICA SOCIAL DE BRASIL CONTRA SU POBREZA CRONICA
Carlos Mora Vanegas
"No es la pobreza la que aflige, sino la avaricia; así como no son las riquezas las que preservan de todo temor, sino la razón." Epicteto
Resumen
Es muy signitficativo, especialmente para los latinoamericanos, el observar, que hay paises gobiernos, especialemente el de Brasil, el mas grande de Suramerica, que se ha propuesto combatir la pobreza de un significativo numero de habitantes que la afrontan con una politica social, programas relevantes.
Para ello, su presidenta Dilma Rousseff ha puesto mucho enfasis en la Bolsa de la Familia, que es uno de los 19 progrmas que se han desarrollado para combatir la pobreza en vigor en América Latina y el Caribe
Anotaciones, antecedentes y comentarios basicos
Es sabido, que Brasil, con una población de 180 millones de habitantes, cuenta aún con 42,6 millones de pobres.Tambien se sabe, como no los recuerda www.elpais.com, que el número de brasileños en la miseria se redujo un 19,18% entre el 2003 y el 2005, periodo que corresponde a los tres primeros años de Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según las cifras presentadas por la Fundación Getulio Vargas (FGV), a partir de los estudios de Investigación Nacional de Muestras de Domicilios y divulgados por el Instituto Brasileño de Geografia y Estatística
Se nos agrega, que a pesar de que la miseria ha disminuido en Brasil desde 1993, cuando el Plan Real acabó con la inflación de tres cifras que sufría el país, todavía uno de cada cuatro ciudadanos vive en la pobreza con una renta familiar inferior a 121 reales al mes (unos 40 euros).El índice de pobreza que se alcanzó en 2003, con un 28,2%, disminuyó a un 22,77% durante el Gobierno de Lula. En estos cuatro años de Gobierno, la pobreza disminuyó un 5,1%, exactamente como en los primeros cuatro años de su antecesor Fernando Henrique Cardoso.
Si con Cardoso, la bajada de los índices de pobreza se debió al Plan Real que acabó con la inflación galopante que arrasaba las economías de los brasileños, con Lula este descenso se ha debido a su política asistencialista, puesta de manifiesto con la Bolsa Familia (un subsidio de 30 euros mensuales para que las familias lleven a sus hijos a la escuela) y con un pequeño aumento del salario mínimo de los trabajadores.
Brasil es aún hoy el país con mayor desigualdad social del mundo, con un abismo entre el 10% de los ricos que tienen la mayoría del poder adquisitivo y los pobres a los que Lula había prometido tres comidas al día durante su Gobierno.
Lo cierto, que en el presente , tal como lo comenta el Boletin de Universia Knowledge Wharton en su reciente publicacion del 29 de junio, no hay que olvidar, que durante su exitosa campaña a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff prometió sacar a 16 millones de brasileños de la pobreza durante su mandato. Ese número se sumaría a los 36 millones de pobres del país que migraron a la clase media en el transcurso de la década pasada bajo los gobiernos de los predecesores de Dilma, Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva. Según la presidenta, Bolsa Familia, el programa nacional para combatir la pobreza, es y continuará siendo el medio utilizado para ese fin.
"No podemos olvidar, que la crisis más permanente, desafiante y angustiosa que tenemos en Brasil es la pobreza crónica", dijo Dilma durante un evento el 2 de junio en Brasilia, ocasión en que anunció un programa complementario denominado "Brasil sin Miseria". La iniciativa de bienestar estará dirigida a los pequeños agricultores y a los que se encuentran en situación de extrema pobreza, incluyendo los buscadores de basura. Actualmente, 12 millones de familias brasileñas -cerca de 52 millones de personas, o un cuarto de la población- recibe bonificaciones financieras mensuales de Bolsa Familia, el mayor programa de "transferencia condicionada de renta" (TCR) del continente.
La buena nueva del TCR está esparciéndose. La Bolsa Familia es uno de los 19 programas para combatir la pobreza en vigor en América Latina y el Caribe. Brasil tiene el mayor número de ellos seguido de México, con 23,2 millones de participantes, y Colombia, con 10,4 millones. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (ECLAC), los programas de TCR benefician a 13 millones de personas, o un 19% de la población de la región.
Cabe senalar como lo indica la fuente senalada, que los pagos hechos son "condicionados", ya que las familias pobres reciben un pago en dinero al mes, en general de US$ 50 a US$ 100, solo si mandan a los hijos a la escuela para que asistan a un número mínimo de clases al día y comparecen de forma regular en las clínicas de salud para revisiones y vacunaciones. Los padres también deben asistir a clases de higiene y de salud básica, además de recibir incentivos para que continúen estudiando. El dinero pagado no parece mucho en el contexto de un país desarrollado, pero para un 45% de las familias colombianas, por ejemplo, recibir US$ 250 al mes, o menos, es una cantidad importante.
Entre los principales defensores de los programas están el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que dan a los programas de TCR soporte técnico y financiero. Esas instituciones dicen haber reducido la pobreza, estrechado las desigualdades de renta y mejorado el nivel de vida de los pobres del hemisferio. Ferdinando Regalia, economista del BID de Washington, observa que respecto a la lucha contra la pobreza en la región, los programas de TCR constituyen "la innovación más importante en el segmento de programas y de asistencia social en América Latina en los últimos 15 años".
Conclusion
Todo parece indicar , que 42 millones de pobres sólo saldrán de esta situación con políticas sociales más radicales de distribución de renta a través de la educación y el empleo, éste último como se ha comentado a través de escuelas técnicas, uno de los grandes vacios del país, donde hay más de 40 millones de jóvenes sin profesionalización.
Definitivamente nos dice el Boletin de Universia Knowledge Wharton, el nuevo gobierno planea incluir millones de pobres más en su programa. Estos programas, que dan incentivos a los padres para que envíen a sus hijos a la escuela y los lleven al médico, suscitan controversias de todo tipo: muchos cuestionan si no se habrían convertido en víctimas de su propio éxito y hasta qué punto sirven para ayudar a América Latina a enfrentarse a la caída de competitividad de su capital humano, entre otras cosas. En general, sin embargo, la decisión de Rousseff es más una señal de que los programas de "transferencia condicionada de renta" que han estado firmándose en la región son políticamente saludables y, según insisten varios observadores, son también una buena política social.
Docente de postgrado Faces, UC
Ingeniero-Exatec.
