PARA TOMARSE EN CUENTA: PIERRE TEILHARD DE CHARDIN
Carlos Mora Vanegas
Resumen
Pierre Theilhard De Chardin , frances, filosofo, religioso, paleontologo,nos lego en su paso por esta dimension conocimientos, aportaciones para todos aquellos que de alguna manera estan identificados con la paleontologia, filosofia y sobre todo, para quienes se preocupan por su evolucion, desarrollo espiritual.
En el tiempo presente, no puede ser ignorado porque muchos de sus descubrimientos, escritos mantinen una vigencia interesante, de aqui, la importancia de adentrarse en su principal legado, especialmente para los que de alguna forma consideramos valiosas sus aportaciones
Antecedentes, generalidades, apotaciones
Nos recuerda muy bien sobre el, Wikipedia, que nacio en Sarcenat, (Auvernia, Francia), siendo el cuarto hijo de una familia numerosa de once hermanos: de Emmanuel Teilhard (1844-1932), archivista y de Berthe de Dompiere. Su padre, naturalista aficionado, influye decisivamente en su vocación profesional; y la religiosidad de su madre en su formación espiritual.
Se sabe que curso los estudios de ciencias y letras en el colegio jesuita de Mongré (Villefranche-sur-Saône).
En 1899 a los 18 años de edad, ingresa en el noviciado jesuita de Aix-en-Provence. Allí, y más tarde, en 1908, en el colegio jesuita de Hastings (cerca de Piltdown, Gran Bretaña), cursa estudios de teología, tras los cuales es ordenado sacerdote.
Es en esa época, durante su estancia en Gran Bretaña, en 1909, cuando conoce al naturalista Charles Dawson con quien compartirá la afición por la paleontología. Y es en 1912 cuando Chardín se ve envuelto en el escándalo del Hombre de Piltdown. Le une a este escándalo el hecho de ser uno de los primeros en conocer el descubrimiento de su amigo. El descubridor del supuesto hombre de Pitdown fue Charles Dawson, y Dawson junto a Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico de Londres fueron quienes lo presentaron a la Sociedad Geológica de Londres. No obstante, han sido muchos los intentos (después de que Teilhard adquiriera relevancia, no antes) de, con mayor o menor sutileza, unir su figura a aquél fraude, en unas ocasiones insinuando su participación, en otras, el conocimiento del mismo.
En 1912 entra a trabajar en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, en París, trabajando junto al paleontólogo Marcellin Boule, que había exhumado el primer esqueleto completo de un neandertal. En el Instituto de Paleontología Humana entabla amistad con Henri Breuil y participa con él (en 1913) en excavaciones en la, entonces recientemente descubierta (1903), Cueva de El Castillo de Puente Viesgo (Cantabria, España).
Entre 1914 y 1919, permanece movilizado en el frente como camillero recibiendo la Medalla al Mérito Militar y Legión de honor.
En 1916 y 1919, publica sus primeros trabajos : La vida cósmica y El potencial espiritual de la materia. En ellos ya se transluce lo que será el núcleo de su pensamiento.
De 1922 a 1926, obtiene en La Sorbona tres licenciaturas de ciencias naturales: Geología, Botánica y Zoología, y alcanza el doctorado con su tesis Mamíferos del Eoceno inferior francés y sus yacimientos.
En 1923 realiza su primer viaje a China por encargo del Museo de París. Otra vez en París, imparte clases como profesor en el Instituto Católico. Un artículo suyo sobre el pecado original es la causa de sus primeros enfrentamientos con la Ciudad del Vaticano. Se ve obligado a abandonar la enseñanza.
Regresa a China donde en Zhoukoudian participa, junto a Henri Breuil, en el descubrimiento del Sinanthropus u hombre de Pekín -actualmente Homo erectus pekinensis-, el pariente más cercano del Pithecanthropus u Hombre de Java -actualmente Homo erectus erectus-. Breuil y Teilhard descubrieron que el hombre de Pekín era un fabricante de herramientas de piedra y que manipulaba el fuego.
En 1931 participa en el Crucero amarillo recorriendo el Asia Central, una peligrosa aventura científico-deportiva organizada por André Citroën para promocionar sus vehículos. Hasta 1951, que se establece en Nueva York, prosigue una intensa actividad científica marcada por numerosos viajes de estudios: Etiopía (1928), los Estados Unidos (1930), la India (1935), Java (1936), Birmania (1937), Pekín (1939 a 1946), Sudáfrica (1951 y 1953). Teilhard contribuyó fuertemente a la constitución de una red internacional de investigación en paleontología humana.
En 1951 ingresa en la Academia de las Ciencias de Francia.
Muere en Nueva York, el 10 de abril de 1955, el día de Pascua. Un año antes, durante una cena en el consulado de Francia de esa misma ciudad, confió a sus amigos: "Mi deseo sería morir el Día de La Resurrección".
Gran parte de su obra fue publicada con carácter póstumo por Jeanne Mortier, a la que nombró su albacea para temas editoriales. Esta obra ocupa trece volúmenes.
Muy interesante es su aportacion sobre el punto Omegas , al respecto se nos recuerda, que a partir de la tendencia del universo, guiado por la Ley de complejidad-conciencia, Teilhard vislumbra el Punto Omega, al que define como "una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia. La Tierra cubriéndose no sólo de granos de pensamiento, contándose por miríadas, sino envolviéndose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral. La pluralidad de las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de una sola reflexión unánime
No se puede ignorar en su vida lo que nos aporta Wikipedia, cuando senala, que en 1958, Teilhard ya había muerto, el padre Janssens informó a la Compañía de Jesús, que un decreto del Santo Oficio, dirigido por el cardenal Ottaviani, requirió a las congregaciones retirar de todas las bibliotecas las obras de Teilhard. El documento dice que los textos del jesuita "representan ambigüedades e incluso errores tan graves que ofenden a la doctrina católica" por lo que "alerta al clero para defender los espíritus, en particular los de los jóvenes, de los peligros de las obras de P. Teilhard de Chardin y sus discípulos".
El Padre Castellani enumera en los siguientes puntos las fallas de su pensamiento desde una perspectiva católica:
- El transformismo darwiniano dado como verdad cierta.
- La negación de la Parusía o Segunda Venida de Cristo tal como la entiende la Iglesia.
- La negación de la Redención por la obra personal de Cristo.
- La negación del pecado original, a la manera de Pelagio.
- Monismo materialista evolucionista parecido al de Spencer y Haeckel.
- Panteísmo sutil a la manera de Bergson.
- Interpretación modernista de todos los Sacramentos, empezando por la Eucaristía, a la manera de Guenther.
- Negación del fin primario del Matrimonio y constitución del fin primario del matrimonio en la "ayuda espiritual mutua de los esposos".
- Aprobación de los medios contraconcepcionistas en el matrimonio, a la manera de Malthus.
- Negativa implícita de la autoridad de la Iglesia para definir, a la manera de Loisy, Tyrrel y otros
Tuvo sus criticos, pero tanbien que percibio sus aportaciones positivas al respecto y al respecto se nos recuerda que varios teólogos católicos han sin embargo apreciado la obra de Teilhard. En 1962 en El pensamiento religioso del padre Teilhard de Chardin, el jesuita Henri de Lubac, aunque reconoce que no comprendía bien el papel de la socialización en el pensamiento de Teilhard, destaca la continuidad de Teilhard con la tradición de la Iglesia.
El Papa Paulo VI en un discurso sobre la relación entre fe y ciencia se refiere a Teilhard como un científico que acaba de estudiar este asunto y pudo "encontrar el espíritu", de manera que su explicación del universo manifiesta "la presencia de Dios en el universo en el principio inteligente y Creador"
Definitivamente nos senala teilharddechardingrupodeestudio.org, que Teilhard entendió el universo inmerso en un gran movimiento hacia delante, siempre tratando de llegar a una mayor complejidad y significado de su naturaleza interna, de la materia a la vida y a la mente. Este es un movimiento con una meta (y en esto Teilhard se diferencia de aquellos que suponen que la evolución no tiene dirección), que lo conduce de la geogénesis a la biogénesis y a la psicogénesis. Este movimiento se completa cuando la Cristogénesis surge de la cosmogénesis. En este ascenso, con la aparición del hombre, la evolución deja de ser pasiva y se logra un estado de auto-evolución. Éste a su vez, alcanza su clímax con la aparición de Cristo. Él llega a ser el centro visible de la evolución, así como la meta, el ‘Punto Omega'. El Logos encarnado que aparece en forma visible en un cierto punto a lo largo del eje evolutivo, ha sido previamente el invisible ‘motor de la evolución'.
La fascinación que Teilhard ejerció en toda una generación se basa en su manera radical de ver unidas a la ciencia y a la fe cristiana. Esta visión de unidad, es por supuesto problemática. Los críticos dicen que Teilhard no puede hacer justicia a ambas partes
fuentes debidamente senalada
