MENTIRAS DE LA CIENCIAS, ALCANCE, REPERCUSIONES
Carlos Mora Vanegas
El verdadero sabio sólo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable. PLUTARCO
Muchas veces nos habremos encontrado con fenómenos, sucesos en nuestra vida, en lo que llevamos de ella, que demandan repuestas y mas cuando estamos desenvolviéndonos en un Planeta Tierra, en donde hay muchas cosas que explicar, y que las tradicionales ciencias , todavía no tienen repuestas a muchos fenómenos que se presentan, por ejemplo, todos los concernientes a los ESP y PK de la parasicología , así, como aquellos que involucran lo relacionado con los posterguéis, sicoquinesis, apariciones, psicofonías, milagros, por señalar algunos.
Lo cierto, que al respecto de las mentiras de la ciencias, nos aporta Don Agin en su ensayo, que las mentiras de la ciencia, en realidad no dispara sus saetas contra la ciencia como disciplina sino contra muchos de sus practicantes, que, como en cualquier otra actividad humana, también son autores de fraudes, manipulaciones y creencias irracionales". Entonces, si el autor no quería ir en contra de la ciencia sino en contra de los sinvergüenzas, ¿por qué no se llama el libro "Los charlatanes científicos" en vez de "las mentiras de la Ciencia? Me parece a mí que el escritor le ha puesto un punto de amarillismo para vender de no te menees.
Muy interesante además, cuando sobre el tema, nos agrega al respecto papelenblanco.com, que la ciencia, aunque es la forma más objetiva y mejor calibrada para acercarnos lo máximo posible a la verdad (o al menos a una verdad lo suficientemente objetiva como para que nos resulte útil), no puede desarrollarse en toda su amplitud a causa de un lastre en forma de ser humano: el científico.
De hecho, muchas personas (sobre todo los ignorantes científicos o los aquejados del síndrome de Frankenstein, ergo, del miedo irracional al progreso científico) suelen confundir la ciencia con el científico para así poder cargar las tintas contra el primero.
Y así, afirmaciones del tipo la ciencia se equivoca muchas veces, la ciencia es capaz de producir males terribles, la ciencia comete muchos fraudes, la ciencia no resuelve problemas importantes o cotidianos no son de recibo, pues en todas ellas debe sustituirse la palabra "ciencia" por la palabra "científico". O lo que es lo mismo: "ser humano". Es decir, una criatura falible, arrastrada por intereses personales, a veces inmoral, imperfecta.
Confundir, pues, ciencia con científico es como confundir cuchillo jamonero con asesino en serie de arma blanca.
Lo cierto, que en la medida que estamos mas abiertos y menos supeditado a la dependencia del conocimiento científico, con su tradicionalismo, anclado en su dogmatismo, metodología, normas , reglas rígidas, muchas veces, podrían darse cambios, si permitiéramos abrirnos a nuevas dimensiones, aportaciones , a pensamientos mas libres, menos dependientes, podríamos dar paso a que surjan nuevas aportaciones, luces que nos permitan adentrarnos mas en algunos fenómenos que todavía no han podido ser explicados.
El presente nos indica, que es hora de desanclarse de ciertos estudios tradicionales, dar, paso a nuevas explicaciones de fenómenos que todavía no han logrado satisfacernos, con repuestas mas convincentes sobre ciertas explicaciones que algunas ciencias han querido proporcionar, pero que no nos satisfacen con objetividad precisa, lo que involucra la verdad sobre ciertos fenómenos que se manifiestan en esta dimensión desde hace mucho tiempo.
Uno de los investigadores plenamente identificados en la búsqueda de la verdad, de la veracidad de los modelos, teorías que tratan de explicar ciertos fenómenos, es justamente , Dan Agin, que como se ha comentado sobre el, ha dedicado más de 30 años de su vida a la investigación neurobiológica, se dedica a denunciar, página a página, la corrupción en el mundo científico, sus efectos perniciosos y el peligro que todo ello supone para la sociedad.
A diferencia de otros libros de similar estilo e intenciones, el libro de Agin profundiza más de lo habitual en los casos que expone: fraudes, mentiras, falsas creencias, alimentos transgénicos, el negocio de la medicina, la contaminación y sus intereses privados, el calentamiento global, la controversia sobre las células madre y otros.
Sin embargo, el estilo de Agin se desvela como demasiado aséptico, lineal, poco carismático, casi ofreciendo un distanciamiento notarial que provocará el bostezo en el lector que no esté fuertemente motivado por el tema tratado.
Fuentes de información debidamente señaladas
Docente de postgrado de Faces, Universidad de Carabobo. Exatec
